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Las buenas noticias no son siempre buenas del todo, algunas veces estas vienen con un juego completo de sentimientos encontrados por lo que dependiendo del lado que uno este viendo puede estar triste o contento.
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El viernes fue la despedida de Lucía, una gran amiga, y me sentí contento por ella, es decir, profesionalmente la oferta que le habían hecho era muy buena, sin embargo, se respiraba en el aire la sensación de tristeza por el alejamiento de quien uno aprecia.
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No es la primera despedida, varias amistades han partido ya y siempre quedo esa mezcla de sentimientos diversos, sensaciones diversas y emociones encontradas, con varias de ellas aún mantengo contacto y esto ha hecho más llevadera esta pena que nace cuando dejas de ver a alguien a quien te acostumbrarte a tener cerca, más aún si tenemos en cuenta que, después de todo, pasamos más tiempo en el centro de trabajo que en nuestra propia casa.
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Un amigo me dijo hace poco: “que mes no?” haciendo alusión a todas las noticias negativas que se sumaron en Agosto, claro que lo hizo de manera más expeditiva y folklórica, pero bueno la idea principal es esa. Luego de que le termine dando la razón liquidó la conversación con un: “y aún no termina!”… como quien dice hay todavía oportunidad de que empeore.
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Las buenas noticias no siempre son buenas del todo sin embargo, a veces vale la pena aparentar que si para hacer menos difíciles las cosas.
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