domingo, 1 de junio de 2014

Cacería de Brujas... Homofóbicas






Hoy por hoy, da la impresión de que no sólo se debe apoyar cualquier propuesta pro - comunidad gay - como la unión civil por ejemplo - sino que también debemos disfrutar de las mismas.

Existe una especie de cacería de brujas respecto a cualquiera que de signos de estar en contra de apoyar, avalar, disfrutar o gozar del comportamiento gay. Cualquiera que caiga en esa figura es de inmediato catalogado como homofóbico, retrógrada y es blanco de todos los justicieros de las redes sociales.

Separemos las cosas. Todos debemos tener los mismos derechos y si no los tenemos entonces es obligación de todos el apoyar que se subsane esto. Sin embargo, el que compartamos ese sentir de igualdad no implica que estemos de acuerdo con el comportamiento de algún grupo específico ni que nos deba agradar. La campaña Parejas Imaginarias presentaba parejas gay representadas por conocidas figuras de la farándula. El pecado de Gisela Valcárcel fue decir que ver a una pareja gay besándose era chocante.

Acto seguido le cayo encima la artillería pesada de todos los abanderados de la causa gay así como de todos los que se colgaron de este carga montón para congraciarse con dicha comunidad.

Tomará algunos años el que Lima se acostumbre a ver lo que en otras ciudades del mundo es algo normal. Basta darse una vuelta por La Rambla en Barcelona para confirmarlo. Uno puede ver parejas gay caminando de la mano, abrazadas o dándose un beso sin que nadie se escandalice. Es de lo más común.

Pero eso es Europa. Esto es Lima y aquí recién está empezando a dejar de ser pecado el decir que uno es homosexual.

Ya llegará el día en que nadie sea censurado por declarar su opción sexual.

Esperemos que no demore tanto como tarda en llegar el día en que nadie sea censurado por expresar su punto de vista. Por cierto, en Europa empezaron por esto último.
 
Algo de paciencia no le vendría mal a quienes defienden tan vehementemente sus puntos de vista.

 -.-.-

lunes, 12 de mayo de 2014

Temas Incorrectos: abortar o no?


 
Abortar o no? Era el tema en discusión en una radio local que me acompaño durante el recorrido en medio de la terrible congestión vehicular de Lima. La pareja de jóvenes conductores no encontraba el punto medio y no lo hacía debido a que la posición de la conductora se centraba en que era la mujer la única que debía decidir al respecto. Por su parte, el conductor intentaba validar que de alguna manera los hombres también debían tener alguna opinión.

Me parecía curiosa la postura tajante de la conductora y empecé a prestarle mayor atención al tema. En determinado momento empezaron a debatir sobre que harían si fueran sus hijas las que estuvieran embarazadas y quisieran abortar. El conductor indicó que si su hija le decía eso pues él hablaría con ella explicándole lo que implicaba y que si ella quería tenerlo pues que la apoyaría. Casi de inmediato la conductora respondió que ella si la apoyaría con el aborto de inmediato pues era su decisión y nadie debía meterse. Entonces él cuestionó si al menos ella le explicaría a su hija sobre el tema porque parecía estar prácticamente fomentando el aborto y si sabía lo que eso implicaba. Ella respondió que claro que hablaría con ella pero no la convencería de lo contrario. Entonces él replicó pero al menos le dirás que es una vida sobre la que están decidiendo? Y ella respondió que sólo era un feto que aun no se había formado ni nada.

Era claro entonces que el tema había abierto una herida en ella. Y que su reacción tan agresiva por momentos era porque escondido en su argumento pro-aborto estaba el defender una decisión que en algún momento de su vida tuvo que tomar. Más no lo hacía con las palabras exactas porque eso la sacaría de su zona de confort.

En la guerra es común que se designe al enemigo con un nombre despectivo. Eso facilita y hasta alienta el eliminarlos durante el combate pues no son seres humanos. Reducir una vida, un bebé, a la palabra feto parece que tiene el mismo efecto. No se abortó una vida, no se eliminó una vida, no se asesinó un bebe sino que sólo se desecho un “feto”. Aparentemente eso lo hace más llevadero pues ya no hablamos de asesinar sino de limpiar, no hablamos de matar sino de retirar. Finalmente la conciencia queda en calma pues en el nuevo escenario no estamos haciendo nada malo, seguimos siendo las buenas personas de siempre y así podemos sobrellevar el tema con comodidad.

No es mi intención decirles que deben hacer o cómo proceder. Cada uno de nosotros está en un momento distinto de su vida, tiene mayor o menor comunicación con sus padres, tiene una mejor o nula relación con su pareja, entre otros. En algún momento de la vida todos hemos tenido que pasar por esta encrucijada y yo no me he olvidado lo que apoye la primera vez que me tocó enfrentar este tema.

Siento que - al margen de la decisión que tomemos - no es correcto fomentar el aborto. No hay forma de encontrarle el ángulo correcto a un acto que va contra nuestra naturaleza. Es increíble que nos conmueva un animal que sufre - como en las corridas de toros - pero ante el aborto básicamente somos menos sensibles. Después de todo, al toro lo vemos sangrar, vemos como sufre, un feto sigue siendo un feto y no pasará de eso así que no hay más vueltas que darle, cierto? Además lo que pase con él no lo veremos así que ojos que no ven, corazón que no siente.

Insisto en que no me he olvidado de cómo procedí en su momento. Sé que habrá situaciones particulares como embarazos que ponen en riesgo a la mujer o embarazos producto de una violación. Incluso allí donde parece fácil decidir, las cosas pueden tornarse más complejas si en lugar de usar las palabras aborto y feto usamos asesinato y bebé.

Cuando me decidí a escribir esto fue porqué peso más el expresar mi sentir que el silencio cómplice de quienes preferimos mirar a otro lado. Cómo cuándo se acerca al carro el niño vendiendo caramelos y simplemente volteamos la mirada porque incomoda verlo. Respeto la postura de los demás, más si van a apoyar el aborto entonces háganlo con las palabras exactas: “asesinato de bebes”. Considero que no tiene sentido el apoyar una causa pero con otras palabras para que no suene tan fuerte.

Alguien dirá que todos tenemos derecho a decidir sobre nuestro cuerpo. Y es cierto, lo comparto plenamente. Pero un bebe no es nuestro cuerpo. No es un tumor sobre el cual decidir si se extrae o no. Es un cuerpo dentro de otro, una vida dentro de otra. Y si empezamos a verlo así el argumento empieza a caerse solo.

No fomento ninguna religión ni mucho menos un grupo en particular más recuerdo un pasaje de La Biblia en el que Dios responde al sufrimiento de su pueblo - que le increpa el haberlos abandonado – y dice: “Acaso puede una mujer olvidarse del hijo de su vientre? Y, si aún existiese esa mujer, Yo nunca te abandonaré!”.

Sé que esto no va a sumar puntos a mi favor, puedo vivir con eso. Más no podía seguir callado siendo cómplice de algo que no comparto.

Algo que hoy ya no comparto.

 


 

domingo, 9 de marzo de 2014

Regalos para el cielo



 
Hace unas semanas mi hermana salía con su hijita de una tienda. A la bebe le habían regalado un globo por lo que iba muy contenta, sin embargo, este se le escapo y se puso a llorar. Mi hermana le dijo "no llores, mira que ese globito va para tu tío Rafael y tu tío Antonio que están en el cielo". La bebe escucho eso y se quedo tranquila. Sin embargo, ahora cada vez que le regalan un globito, ella siempre pide uno mas "para sus tíos" y al salir de las tiendas lo suelta y ve feliz como este se pierde de vista en el cielo... :' )